
Entransito 2026 Terminal de ferries
Perception and reality in transit
LINKS:
www.carlosleonzambrano.com
@carlos.leon.zambrano.com (Instagram)
V.I.P – “No se me olvida esa noche en Ibizia…”
El trabajo del artista Carlos León Zambrano, con un carácter casi desapercibido y una reducción simbólica minimalista, se desarrolla a manera de acertijo en la terminal del ferry de San Antonio. El artista usa directamente el asiento de la estación marítima como soporte narrativo: un sofá negro de cuero ubicado en la sala de espera. A partir de este gesto, el espacio se mantiene funcional, pero queda atravesado por una lectura que no es inmediata.
La sala de espera se relaciona con el tránsito constante de personas hacia Ibiza, y con ello, con una cultura específica de consumo. En este contexto, aparece la idea de cómo “rumbean los ricos”, vinculada a una economía del ocio donde el exceso forma parte de la experiencia. Ibiza funciona como centro turístico y lugar exótico que promete historias de amor, fiesta, noche y descontrol, pero también como un espacio estructurado por dinámicas concretas de oferta y demanda.
Clubs, Discotecas, casinos y prostitución configuran un entorno que puede entenderse como lo más parecido a un “infierno en el cielo”. Es el lugar donde ciertos sectores acceden a una vida nocturna intensificada, mediada por espacios V.I.P., privacidad, secreto y cuartos oscuros. La promesa del amor aparece como una construcción que moviliza a quienes transitan la isla, una idea que se cruza con prácticas orientadas al consumo y a la búsqueda de experiencias que producen una forma específica y la idea de una “felicidad rapida” construida.
Estos temas de crítica social no se plantean a distancia, sino son los protagonistas. La obra se vincula con un reflejo social directo: turistas que circulan, consumen, se desplazan y ocupan el espacio público, a veces quedando tendidos en plazas o en medio del camino al Hotel. También se hace presente el consumo de sustancias, como el óxido nitroso —el llamado “gas de la risa”— asociado al uso de globos, aquí sugerido por globo negro prensado entre los asientos.
Otros elementos que refuerzan esta lógica como las luces LED, vibrantes, brillantes y coloridas, funcionan como dispositivos de atracción, similares a trampas para moscas con anzuelos disfrazados de moscas exóticas. La estética del brillo, el glitter y el espectáculo se articula como superficie de seducción. A su vez, el traje de baño aparece como un objeto casi fosilizado o disecado, remitiendo al cuerpo, al desnudo y a una segunda piel vinculada a lo exótico y a la exhibición.
La dimensión económica se hace explícita en detalles como el salero con agua, que refiere a prácticas en discotecas donde se coloca agua salada en los grifos de los baños para impedir su consumo, obligando a comprar botellas de agua a precios elevados, como 10 euros por 33 cl. Este tipo de situaciones evidencia un modelo donde incluso lo básico entra en la lógica del consumo.
Desde el aeropuerto al Hotel, lo primero que aparece es una estructura publicitaria constante: Propaganda de cervezas, mujeres y logos de discotecas y Yates. Una cultura de consumo extremo que se presenta como bienvenida. En este sentido, la obra no representa Ibiza de forma directa, sino que articula una serie de elementos que permiten reconocer sus dinámicas, situando al espectador dentro de ese mismo circuito de tránsito, deseo y consumo.
V.I.P – “I can’t forget that night in Ibiza…🎶”
The work of artist Carlos León Zambrano, with an almost unnoticed character and a minimalist symbolic reduction, unfolds like a riddle in the ferry terminal of San Antonio. The artist directly uses the seating of the maritime station as a narrative support: a black leather sofa located in the waiting room. From this gesture, the space remains functional, but is crossed by a reading that is not immediate.
The waiting room is connected to the constant flow of people traveling to Ibiza, and with it, to a specific culture of consumption. In this context, the idea of how “the rich party” appears, linked to an economy of leisure where excess is part of the experience. Ibiza functions as a tourist center and an exotic place that promises stories of love, partying, night, and lack of control, but also as a space structured by concrete dynamics of supply and demand.
Clubs, discotheques, casinos, and prostitution shape an environment that can be understood as the closest thing to a “hell in heaven.” It is the place where certain sectors access an intensified nightlife, mediated by V.I.P. spaces, privacy, secrecy, and dark rooms. The promise of love appears as a construction that mobilizes those who pass through the island, an idea that intersects with practices oriented toward consumption and the search for experiences that produce a specific form and the idea of a constructed “quick happiness.”
These themes of social critique are not presented from a distance, but rather take center stage. The work connects with a direct social reflection: tourists who circulate, consume, move, and occupy public space, sometimes ending up lying in plazas or in the middle of the road to the hotel. The consumption of substances is also present, such as nitrous oxide — the so-called “laughing gas” — associated with the use of balloons, here suggested by a black balloon pressed between the seats.
Other elements that reinforce this logic, such as LED lights—vibrant, bright, and colorful—function as devices of attraction, similar to fly traps with hooks disguised as exotic flies. The aesthetic of shine, glitter, and spectacle is articulated as a surface of seduction. At the same time, the swimsuit appears as an almost fossilized or dissected object, referring to the body, nudity, and a second skin linked to the exotic and to display.
The economic dimension becomes explicit in details such as the salt shaker with water, which refers to practices in nightclubs where salt water is placed in bathroom taps to prevent its consumption, forcing people to buy bottles of water at high prices, such as 10 euros for 33 cl. This type of situation reveals a model in which even the most basic needs enter the logic of consumption.
From the airport to the hotel, the first thing that appears is a constant advertising structure: beer ads, women, and logos of nightclubs and yachts. A culture of extreme consumption presented as a welcome. In this sense, the work does not represent Ibiza directly, but rather articulates a series of elements that allow its dynamics to be recognized, placing the viewer within that same circuit of movement, desire, and consumption.
Carlos León Zambrano es un artista nacido en Caracas Venezuela 1986.
Vive y trabaja en Hamburgo Alemania.Del 2005 al 2029 Estudio Diseño Grafico en la escuela Prodiseño en Caracas con interes en diseno Editorial y libros de arte. En el 2010 migra a Alemania y empieza su segundo estudio en artes libres en la HFBK de Hamburgo finalizando su Ba 2016 y Ma 2019 en el departamento de Instalacion y escultura. Su trabajo se desarrolla en multiples medios como la escultura, la instalacion, el video,Libros de arte y performance.