Una silla vacía y un cuerpo cubierto construyen un espacio de tránsito.
En este diálogo se construye un espacio intermedio: un lugar donde la idea de hogar se vuelve frágil, móvil, incierta.
Un hogar que ya no es fijo, que se abandona, se transforma o se reconstruye constantemente.
La pieza reflexiona sobre el movimiento y sobre los estados que lo atraviesan: la pérdida, la búsqueda, la necesidad de arraigo y la imposibilidad de permanecer.
Desde lo íntimo y lo silencioso, el tránsito aparece no solo como desplazamiento físico, sino como un estado del cuerpo y de la identidad.
Un estar entre aquí y allá, entre la presencia y la ausencia.
Fotógrafa ibicenca y amante del arte como canal de expresión personal y emocional. Cada disparo es una invitación a observar con el alma y a conectar con lo que no siempre se dice en palabras. Su fotografía explora la luz, el silencio, los gestos mínimos y busca capturar instantes que hablan de lo humano, de lo íntimo, de lo que todos sentimos alguna vez. Más que documentar, su obra narra. Cada imagen es un pequeño relato, una pausa dentro del ruido, una puerta abierta a la contemplación.
Fotògrafa eivissenca i apassionada de l’art com a canal d’expressió personal i emocional.
Cada dispar és una invitació a observar amb l’ànima i a connectar amb allò que no sempre es diu amb paraules. La seva fotografia explora la llum, el silenci, els gestos mínims i busca capturar instants que parlen del que és humà, de l’intim, del que tots sentim alguna vegada.
Més que documentar, la seva obra narra. Cada imatge és un petit relat, una pausa dins del soroll, una porta oberta a la contemplació.
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